PRESENTACIÓN DEL CARTEL DE LA COFRADÍA DE NTRA. SRA. DE LOS DOLORES DE DOÑA MENCÍA (CÓRDOBA)

REALIZADO POR ALFONSO TUDELA POLO EL 6 DE MARZO DE 2004


En la década de los 70 aparece en Doña Mencía la figura del Cartel Oficial de Semana Santa, al objeto de representar y difundir los valores de nuestra Semana Mayor, en un principio a través de imágenes genéricas e incluso alegóricas, para pasar posteriormente a ser protagonizado cada año por una de las Cofradías que conforman la Semana Santa de nuestra localidad.

En Doña Mencía existen actualmente 14 Cofradías de Penitencia, por lo que una vez cada catorce años cada una tiene el honor, el orgullo y la responsabilidad de representar a la Semana Santa menciana a través del Cartel Oficial que edita la Agrupación de Cofradías en colaboración con el Ilustre Ayuntamiento de nuestra población.

La Semana Santa de Doña Mencía supone una magnífica representación pasionista, formando un conjunto pleno de belleza estética, sentimiento y tradición; forma un cuadro en el que tienen cabida aspectos como la fe, el costumbrismo, el arte (representado en tallas, pasos, enseres cofrades, acompañamiento musical, exhornos florales...), todo en el espléndido marco que les confiere ese ambiente especial que se vive y se respira en nuestro pueblo, en el que lo religioso, lo lúdico y lo estético se confunden para dotar a nuestra Semana Mayor de un esplendor especial que todos cuantos la hemos vivido, tanto mencianos como personas de otras localidades, llevamos muy dentro de nuestro pensamiento y nuestro corazón. Pero dentro de ese conjunto bello y armónico que constituye la Semana Santa de Doña Mencía, cada cofradía aporta su singularidad, sus rasgos propios de identidad que la definen y la hacen distinguirse de las demás: las Sagradas Imágenes a las que veneran y dan culto, los conceptos cofrades y estéticos que rigen la Hermandad, los elementos ornamentales que utilizan, las costumbres y tradiciones que perduran a través del tiempo y que forman parte importante de la cofradía, el caché histórico que atesoran... Son, en suma, muchos y muy variados los aspectos característicos de cada Cofradía que la diferencian del resto y la hacen única y destacable dentro del conjunto pasionista de nuestra localidad. Aspectos y valores que los cofrades, en su inquietud por honrar a su Titular y en aras de enaltecer tanto el culto a la misma como el desfile procesional en que la presentan al pueblo de Doña Mencía que se agolpa en sus calles en los días de la Semana Mayor, trabajan y luchan por dotar si cabe de un mayor esplendor a su Hermandad. Y es en esa inquietud cofrade donde nace la idea de realizar cada año un cartel de Cofradía, al margen del Cartel Oficial de la Semana Santa de Doña Mencía, para mostrar cada Cuaresma -y no cada catorce años- esa individualidad y singularidad que la definen, y como exaltación y homenaje a su Sagrada Imagen Titular, de la que sienten un sincero orgullo las personas que pertenecen a la Cofradía o que admiran o son devotas de dicha Imagen.

La Cofradía de Ntra. Sra de los Dolores presenta esas particularidades, esos aspectos distintivos y característicos que la hacen única dentro de la Semana de Pasión de Doña Mencía: venerable antiguedad y solera, una talla de reconocido valor artístico e histórico y un señorío que la colocan con propiedad como una de las principales Hermandades del paisaje pasionista menciano.


Si bien es verdad que en la actualidad no hay ningún dato fehaciente que avale la existencia de una Cofradía que rindiera culto a la Virgen de los Dolores en los siglos que precedieron al XX, sí hay documentos que hacen pensar en un culto cofrade a la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores al menos desde el siglo XVII. De este modo, en el libro publicado por el investigador local D. Antonio Cantero Muñoz bajo el título "Religiosidad Popular y Semana Santa en la Iglesia Dominicana de Doña Mencía Siglos SVI-XVIII", el autor hace referencia a una serie de testamentos de vecinos de Doña Mencía, otorgados en los siglos XVII y XVIII en los que aparece el nombre de Virgen de los Dolores, como por ejemplo el de Don Pedro Ortiz Ramos, otorgado el día 1 de septiembre de 1649, en el que ordena se oficien por su alma dos misas ofrecidas a la Virgen de los Dolores, o el de Doña Francisca Paula Roldán, fechado el día 11 de septiembre de 1784, en el que manda que su cuerpo sea enterrado con el hábito nazareno de Ntra. Sra. de los Dolores. Fechados a finales del siglo XIX y principios del XX encontramos informaciones referentes al funcionamiento de la Cofradía, como que su benefactora y camarera de la Virgen era la piadosa señora Dª Mª del Rosario Moreno Priego, o que el Ilustrísimo Señor D. Pedro María López de Cubero y Padilla, nacido en Doña Mencía y Obispo que fue de Orihuela, envió desde esta última localidad mencionada una saya y manto de terciopelo negro, con cenefas y ramos bordados en hilo de plata, estando el manto adornado con incrustaciones de estrellas de plata, siendo esta indumentaria la que lucía la Virgen de los Dolores en el desfile procesional del Viernes Santo acompañando al Santo Sepulcro.

Tras los avatares del período de la Guerra Civil y el desgraciado incendio que destruyó en septiembre de 1932 la Iglesia Dominicana de Doña Mencía con las Sagradas Imágenes que en ella se encontraban, entre ellas la de Ntra. Sra. de los Dolores, en el año de 1939, una piadosa mujer, devota de la Virgen de los Dolores, Doña Elena Santiago Moreno, viuda de Campos, encargó para la Parroquia un busto para una Imagen de la citada advocación, a Don Manuel Pineda Calderón. Dicha Imagen fue entregada en marzo de 1940. Con la llegada de la nueva Imagen se organiza una Cofradía para rendirle culto, que comienza a realizar su estación de penitencia ese mismo año 1940, Cofradía que tras superar etapas de esplendor y otras de cierta decadencia, llega hasta nuestros días plena de tradición, solera y caché histórico, a la vez que de vitalidad, entusiasmo y determinación para hacer honor a nuestra Amantísima Imagen Titular y al sentimiento de nuestros cofrades y del pueblo de Doña Mencía.

De la primitiva Imagen de la Virgen de los Dolores, atribuida a Juan de Mesa y Velasco, afamado imaginero cordobés afincado en Sevilla, que precedió a la actual y que por desgracia desapareció en el lamentable incendio acaecido en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación en la madrugada del día 14 de septiembre de 1932, poco sabemos, puesto que de la misma aparte de algunos enseres, que hoy día siguen formando parte importante del patrimonio de la Cofradía, y alguna que otra foto sólo se conservan las manos, de una gran calidad, que no fueron destruidas en el referido incendio al no llevarlas puestas la Imagen, ya que éstas, por su gran calidad artística e histórica, sólo le eran colocadas a la Virgen en las grandes solemnidades y en las salidas procesionales que realizaba, mientras que en su estancia cotidiana en su Capilla de la Nave del Evangelio de la Iglesia Conventual tenía puestas otras, de menor antiguedad y factura. Estas manos, talladas en madera de cedro de la mejor calidad son las que actualmente posee la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, suponiendo por tanto uno de los más valiosos elementos escultóricos cofrades de entre aquellos con que cuenta la Imaginería de nuestra localidad.

Como hemos referido anteriormente, Doña Elena Santiago Moreno, viuda de Campos, encargó para la Parroquia un busto para una Imagen de la Virgen Dolorosa, tallado en madera y policromado, al imaginero residente en Alcalá de Guadaira Don Manuel Pineda Calderón,que alcanzó gran notoriedad y cuya obra escultórica está representada tanto en Andalucía como en otros puntos de la geografía nacional, contando en Andalucía con Imágenes en Huelva, Cádiz, Córdoba, Ceuta, Málaga y Sevilla. Dicha Imagen fue entregada en marzo de 1940, constando todo ello en documento de compraventa firmado al respecto por el mencionado escultor y por Don Antonio Güeto, representante de la mencionada Doña Elena Santiago, y que obra en poder de nuestra Cofradía.

En 1995, comenzó a preocupar el deterioro que mostraba la talla de la Virgen en diversas zonas del cuello y la cabeza, siendo consultado el artista y restaurador egabrense D. Luis Fernando Peñalba Corpas, quien tras un minucioso estudio expuso a la Junta de Gobierno de la Cofradía el fruto de su peritaje. Tras estudiar este Informe la Junta de Gobierno decidió confiar la restauración de su Titular al indicado restaurador. En vista del estado de la Imagen y tras sopesar diversas posibilidades, se decidió mantener la mascarilla de la misma, además de las manos, que no estaban afectadas, y realizar un nuevo candelero en madera de pino, reparándose la policromía del rostro de manera que su tono fuera similar al original de las manos, que tan sólo sufrieron una limpieza, aunque la pátina de estas permite identificar lo que es labor del restaurador y lo que corresponde a la obra antigua de las mismas. Igualmente se repusieron íntegramente las pestañas con pelo de marta cibelina y se colocaron las lágrimas en su posición original. El resultado fue bastante satisfactorio, guardando nuestra Imagen, tras la restauración, todas sus características originales.

En Septiembre de 2003, la Cofradía acudió de nuevo al taller de D. Luis Fernando Peñalba Corpas para la reparación de unos pequeños desperfectos en la policromía del cuello de la talla de Ntra. Sra. de los Dolores, que venían apreciándose desde unos tres años atrás y que se debían, según la experta opinión del mencionado artista egabrense, a la acción de las altas temperaturas y la sequedad del ambiente de nuestro entorno. Tras esta restauración, hoy día la talla de Ntra. Sra. de los Dolores está en perfectas condiciones estructurales y estéticas.

Tras esta introducción que pretende resaltar y justificar nuestra singularidad como Cofradía y lo excepcional de los valores artísticos e históricos de la talla de nuestra Imagen Titular, pasaremos a realizar en sí la presentación del Cartel de la Cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores correspondiente a este año 2004. Se trata de una obra fotográfica realizada por José Jiménez en su estudio a principios de este año. Representa la Imagen de Ntra. Sra de los Dolores vestida tal y como podemos contemplarla en su capilla del Espíritu Santo, con la saya y manto color marfil que forman parte de su conjunto de indumentarias, y como ornamento y distintivos porta la corona de reina dorada que luce en el desfile procesional del Jueves Santo, Corazón traspasado por siete puñales en plata sobredorada, y en las manos porta pañuelo y rosario.


Como comentario del cartel, y aludiendo a la exposición previa sobre los valores estéticos, artísticos e históricos de nuestra Cofradía y su Sagrada Titular, me gustaría llamar la atención acerca de dos aspectos relevantes. El primero de ellos es la indumentaria que luce la Virgen en el Cartel. Viste una saya de color marfil bordada en oro, con pedrería y corpiño de raso de igual color. Data de mediados del siglo XVIII, concretamente de 1756, año en que fue donada junto con el manto que a continuación describiremos, como consta en documentos del Archivo Parroquial, y perteneció a la Virgen del Rosario, Imagen desaparecida en el desgraciado incendio del templo parroquial acaecido en 1932. Esta saya presenta una variada y rica simbología en el bordado, apareciendo entre los motivos ornamentales un Rosario, atendiendo a la advocación de la Imagen que fue su primera propietaria, el escudo de los Dominicos, congregación religiosa a cuyo cargo estaba la Parroquia, elementos simbólicos que nos hablan de la Pasión de Jesús: una rama de olivo, que representa la Oración en el Huerto; una espada, que hace referencia al Prendimiento, y concretamente alude al momento en que Pedro, intentando defender al Maestro, corta una oreja a uno de los miembros de la partida de captura; una Cruz sobre Calvario, que representa el martirio final al que sería conducido; también aparece representado el “Agnus Dei” o Cordero Místico, sobre el cual encontramos representada una estrella. Sobre cabeza y hombros, la Virgen de los Dolores lleva una toca exterior de hilo de plata, de excelente factura y estado de conservación, a pesar de contar también con gran antiguedad. Completa el atuendo un manto de tisú de oro con los bordes de encaje, también de oro, y con motivos florales como ornamento. Al igual que la saya de color marfil, perteneció a la Virgen del Rosario, datando del siglo XVIII. Esta indumentaria, que como hemos referido antes es la que luce actualmente la Virgen en su Capilla en la Ermita del Espíritu Santo, anteriormente era utilizada exclusivamente para vestir con ella a Ntra. Sra. de los Dolores en el Solemne Septenario que en su veneración, honor y gloria se realiza cada Cuaresma y que concluye precisamente el Viernes de Dolores, siendo con diferencia el culto cofrade más antiguo de cuantos se realizan hoy día en Doña Mencía. Esto abunda en la idea que exponíamos con anterioridad acerca del valor histórico de nuestra Cofradía, sin duda una de nuestras más importantes señas de identidad.

Otro de los aspectos a destacar lo constituye el rostro de la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores. Un rostro que irradia belleza y encanto, pero no una belleza vulgar o vacía, sino expresiva, sugerente y llena de significado. Es un rostro que transmite sentimientos encontrados: por un lado, tristeza, dolor, angustia, incertidumbre; pero por otra parte lanza un mensaje de serenidad, dulzura y fuerza. Representa a una Madre nunca marchita, porque el dolor no la envejece, y ante la que meditamos en la tristeza mortal de su hijo en Getsemaní, en el Palacio de Pilato, en la Vía Dolorosa o en su Crucifixión en el monte Calvario. Pero ante cuya mirada también se abre la Gloria inmortal e infinita de su resurrección y la esperanza de Paz y Amor que trae para todos los hombres. Es la suprema expresión de la belleza más gallarda, perfecta y bienaventurada, Salve hecha carne, letanía hecha repique, razón de nuestra fe, consuelo de nuestro dolor... Los ojos de la Virgen se te clavan como un faro de luz; así tuvieron que ser los ojos vivos y verdaderos de María.

Para finalizar, quisiera aportar mi visión de este Cartel de Cofradía como actividad cultural, en lo que tiene de vehículo de difusión de una entidad histórico-artística, y también algo más: de difusión de un sentimiento; algo intangible, que es muy difícil de describir y plasmar en unas cuantas líneas... Es ese sentimiento que embarga a quienes han portado alguna vez sobre sus hombros la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores; de aquellos que han alumbrado su paso por las calles de Doña Mencía, o han portado alguno de sus distintivos en el desfile procesional del Jueves Santo; de las personas que contribuyen a la ornamentación de la Imagen y de su altar de Cultos; o de quienes, ante su capilla en la Ermita del Espíritu Santo o desde un balcón o a pie de calle en el recorrido procesional de la Virgen de los Dolores, han dirigido sus ojos hacia ella y han elevado una oración silenciosa, sincera y piadosa, buscando consuelo en su dolor, pena o desgracia. Por eso este Cartel de Cofradía no sólo supone una exaltación a nuestra Amantísima Titular, sino también un sentido homenaje a todos los hermanos y hermanas de la Cofradía, y a todos aquellos que profesan devoción o admiración a nuestra Virgen de los Dolores.